domingo, 12 de abril de 2009

Lagrima azul de ojo verde

El hombre avanzaba por la vacía calle con la mirada fija en el suelo, cuando llegó a la esquina del final de la calle alzó la vista al cielo, centrándose en la luna que ya había sobrepasado el cuarto menguante, la noche sin luna estaba cerca y con ella volverían los insoportables dolores que habían aparecido meses antes. Así continuó deambulando sin rumbo hasta que un niño apareció en el umbral de su visión.

- Hola señor – dijo con una picaresca sonrisa - ¿perteneces a este mundo?

El hombre se detuvo al instante, era la segunda vez que le hacían esa pregunta esa noche reavivando sus dudas. Nuevamente no contestó, se quedo allí quieto, observando atentamente a aquel niño que tenía delante mirándole con aquella sonrisa, haciendo que el hombre retrocediera unos pasos sintiendo una gran presión en el cuerpo. La suciedad y la hojas que habían cerca del niño empezaron a girar impulsadas por una fuerza invisible, cada vez más rápido a la vez que la piel se le volvía de color azul.

El hombre no podía dar crédito a lo que veía, aquel niño tenía un aspecto terrorífico que le hacía temblar hasta los pelos del cuerpo, la presión que sentía era enorme, no le permitía moverse y tenía la certeza que iba a morir. Entonces el tornado que había alrededor del niño se detuvo y su sonrisa se volvió aun más malévola, levantó el brazo derecho con el dedo índice extendido que se estiró en un instante clavándose en el hombro izquierdo del hombre quien se limitó a abrir la boca sorprendido. Dentro de su cabeza todo se hizo azul y creció un dolor inmenso que le hizo creer que lo que sentía las noches sin luna no era más que un cosquilleo.

En ese momento su ojo derecho empezó a brillar con un tenue tono verde y una leve ráfaga de aire circular brotó de sus pies, el azul de su cabeza empezó a brotar por aquel ojo, resbalando lentamente por su cara, despertando algo en él, quería decorar la calle con las tripas de aquel niño.

Intentó avanzar hacia él pero no pudo moverse, aquella presión aumento considerablemente y sus rodillas empezaron a doblarse hasta que acabó arrodillado frente aquel extraño niño. Este no hacía mas que sonreír mirándole cuando llegó el hombre que había estado en el bar, situándose juntó a él mirándole la cara, fijándose en el ojo derecho antes de girarse para dirigirse al niño.

- Vaya, lo siento – dijo – creí sentir un azul intenso la ultima noche oscura, ¿crees que ha despertado ya?

- No lo se – dijo el niño – va tan borracho que su interior es puro caos.

- Bueno, si ya ha despertado no es ni útil ni una amenaza, podemos eliminarlo.

- Sí.

Entonces la lagrima que corría por la cara del hombre cayó al suelo y una gran racha de viento estalló, tirando al otro hombre y haciendo retroceder al niño. Cuando paró el niño miro sus manos, nuevamente humanas al igual que toda su piel y sus ojos que se alzaron para mirar al hombre con rabia hirviendo en ellos.

- Me has… me has… - balbuceó – AHHH! NO PUEDE SER, TE MATARE, NO TE DEJARE DESPERTAR.

En ese momento volvió a liberar su poder pero cuando se abalanzaba hacia el hombre otros dos seres como el niño le derribaron antes de desaparecer llevándose al hombre con ellos.

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