lunes, 13 de abril de 2009

El cielo ya estaba aclarando su oscuro color cuando llegó estaba cerca de la cima que le mostraría el camino que debía seguir para hallar aquello que durante tanto tiempo había ansiado, aun tardó unos minutos en coronar la ligera montaña, para cuando llegó el sol aparecía por la montaña que tenía delante cerrando la cuenca que se situaba entre ellas, al ver aquella escena recordó el espectáculo maravilloso que era el mundo en el que vivía. Allí se quedó observando el inicio del día hasta que toda la estrella estuvo visible en el cielo, entonces decidió reiniciar el camino que llevaba días realizando, ya cerca de su destino.

Tiempo atrás empezó a creer que su vida estaba vacía, no era capaz de llenar el extraño pozo que notaba en su interior y poco a poco empezó a sentir el mordisco de la soledad dentro de él. Durante mucho tiempo ignoró todo aquello pero un día despertó consciente de todo mientras leía uno de sus propios escritos, siendo la verdad que se ocultaba en el. En ese momento empezó la búsqueda que le había llevado a aquel lugar, tiempo estuvo buscando hasta que finalmente halló en un antiguo manuscrito la localización de una cuenca a la que en tiempos antiguos acudían los druidas de aquella zona para recibir mensajes de la naturaleza y creyó que en aquel lugar cabía la posibilidad de encontrar algo que le pudiera ayudar y preparó su viaje.

Ahora tres semanas después estaba allí, mientras bajaba la montaña vio lo que interpretó el lugar exacto al que debían acudir antiguamente, justo en el centro de la cuenca se levantaba un monolito rodeado de un circulo perfecto de fina hierba, así que se apresuró para llegar lo antes posible. Cuando estuvo allí no sabía que esperar, se colocó delante del monolito sin saber si esperar alguna manifestación o simplemente clamar lo que había ido a buscar, aunque finalmente optó por llamar a la supuesta presencia que allí habitaba.

- Muéstrate – dijo.

Entonces una extraña brisa se movió por todo el claro y él miró alrededor para volver a dirigir su vista al monolito y verse a si mismo sentado en el suelo con la espalda apoyada en el.

- Hacia ya mucho tiempo que nadie venía aquí - dijo ese otro él - ¿Qué has venido a buscar?

- Yo… - empezó sorprendido mirando a aquello que era como él – vengo buscando una respuesta.

- Pregunta.

- ¿Por qué se me niegan las cosas que hacen la vida?

- Vaya – dijo el otro – difícil pregunta.

- ¿Puedes responderme?

- Sí, pero quiero que sepas algo, una vez conozcas la respuesta no habrá marcha atrás, el conocimiento que adquirirás te volverá otra cosa, dejaras de ser tú.

No me importa – dijo – mis sueños se han congelado y mis lagrimas se han desvanecido, yo ya no soy yo, respondeme

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