Un fuerte ruido le despertó en mitad de la noche. Se levantó y miró por toda la casa sin hallar signos de vida. Confundido pensó que todo había sido una pesadilla que no lograba recordar, la cual le despertó de improviso. Acto seguido se dirigió otra vez a su habitación, cunado escuchó una voz que le llamaba. La voz procedía de la sala de estar, pero solo hacía unos instantes que había mirado en ella, sin ver nada. Se dirigió intrigado hacia ella, ¿era posible que no hubiera visto nada pese a estar allí?. Al llegar vio una sombra sentada en el sofá, pero cuando llegó a el no había nada. Nervioso pensó que su mente le estaba jugando una mala pasada, pero escucho una risa detrás suyo. Se giro velozmente y allí estaba la sombra, era la silueta de una persona, apoyada contra el marco de la puerta.
- ¿Qué significa esa cara? – dijo la sombra con una extraña voz distorsionada.
- ¿Qui… quien hay ahí? – preguntó el hombre temeroso.
- Solo alguien – empezó la sombra – alguien que ha venido a ayudarte. Tu me has llamado, tu me necesitas. ¿verdad que eras tu el que decía que no podía seguir con su vida? Yo soy la solución al problema.
- ¿Qué? – volvió a preguntar el hombre, notando como un escalofrió le subía por el brazo, estaba empezando a ser presa del miedo, estaba pavoroso.
- Vaya preguntas haces – dijo la sombra – no me extraña que no hayas hecho nada derecho en tu vida. ¿Y tu te preguntabas porqué eras incapaz de hacer lo que te proponías? Mírate bien, no tienes voluntad para nada, no puedes hacer nada, das asco. Así has acabado. Mira bien tu alrededor, todo es un desastre, esta casa apesta, al igual que su dueño. Lo que de verdad me extraña es que aun camines por estas tierras, ¿dime como lo has hecho para llegar asta aquí?, tienes una edad considerable para alguien como tu, sin contar que no te han declarado incapacitado mental. Pero ya me estoy yendo por las ramas, como te he dicho antes soy la solución a tus problemas, y cuando la sepas veras lo fácil que es. Y es hora de que dejes de soñar con la cima, porqué eso solo te lleva al abismo.
- ¿Quién eres? – dijo el hombre temblando en la oscuridad.
La sombra se movió, caminaba lentamente hacia él, y aunque solo tardó un instante, a él le pareció eterno. La silueta se paro delante suyo, poco a poco, las nubes se movían, dejando entrar la luz de la luna en la sala, iluminando poco a poco a aquella sombra, hasta que le iluminó la cara, dejando al hombre mirándose en un espejo. Entonces lo comprendió todo. Se dirigió a la habitación, abrió un cajón y después todo fue oscuridad.
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