lunes, 24 de noviembre de 2008

El cazador de rayos

Era una noche estrellada, aunque poco se podía apreciar en el bosque, las luces intensas de la ciudad las eclipsaban. Pero esa noche no era solo la ciudad, una gran masa nubosa acechaba desde al lejanía, iba a ser una noche ruidosa, ya que pequeños destellos azulados se vislumbraban en las alturas de la tormenta. El chico se fijaba en ellas y sin percatarse de ello llegó a una vieja cabaña que hacía tiempo quedó desabitada, pero de ella salía luz entre las maderas que tapaban las ventanas. Se acercó sigilosamente para ver quien había allí. Al llegar a la puerta escuchó las voces de unos chicos que intentaban explicar alguna historia que les metiera el miedo en el cuerpo. Llamó a la puerta y todos callaron, él entró sin esperar respuesta y les avisó de que una gran tormenta se dirigía hacia allí. Aprovechando la ocasión uno de los jóvenes empezó a hablar.
¿Habéis oído la historia del hombre que persigue las tormentas? - preguntó
sí - respondió otro - el loco que va con un arco.
El mismo - dijo el primero.
Yo no - dijo el último chico.
Es un hombre que va viajando por todo el mundo persiguiendo tormentas - empezó el primero - lleva puesta chaqueta de cuero negro que brilla como si siempre estuviera mojada. Lleva colgado un kayak en la espalda lleno de flechas y siempre el arco en la mano izquierda. No lo ha visto mucha gente pero dicen que tiene el ojo derecho completamente blanco y su ojo izquierdo tiene el iris rojo. Tiene una barba de dos semanas y unas orejas puntiagudas que intenta ocultar con un pelo hasta la nuca ondulado y un sombrero negro. Es un tío que esta loco, dicen que persigue las tormentas y dispara flechas a los lugares donde caen los rayos.
En ese momento un rayo cayo cerca y creyeron ver la silueta de un hombre que le s asusto. El segundo chico se acercó a la ventana y dijo que no era más que un tronco cortado a la mitad con dos ramas.
Bueno es hora de que os vayáis - dijo el chico que había entrado.
Estoy de acuerdo - dijo la única chica que había allí.
Cuando se levantaron para irse algo golpeó la pared y subió al tejado de la cabaña. Todos se miraron entre ellos y el chico les dijo a los cuatro con una sonrisa en la cara.
Ahora ya no podéis.
¿Qué coño es eso? - preguntó el primer chico.
Ese "loco" como decís vosotros - empezó - no esta tan loco. No persigue a las tormentas, persigue a lo que cae de ellas. Muchas tribus primitivas y grandes culturas de los tiempos antiguos ofrecían sacrificios a los dioses para que lloviera. Dejaban al sacrificio en la región donde querían que lloviera y entonces llovía. Cuando volvían después de la lluvia encontraban al cadáver con un gran agujero en el pecho y sin corazón. Un día un niño se perdió y acabó junto a un sacrificio. El niño vio como caía un rayo junta al sacrifico y aparecía una criatura monstruosa. Esta abría el pecho del sacrificio y le arrancaba el corazón con este vivo. El niño creció y su vida estuvo marcada por aquella visión. Se dijo así mismo que mataría a una de aquellas criaturas y demostraría a los demás que no había dioses que dieran lluvia, solo unos monstruos que buscaban comida. Llegado el momento preparó un arco y una flecha y se dirigió a al lugar donde se ofrecería el sacrificio. Espero durante oras escondido, y cuando el rayo cayó vio crecer del suelo esa horrible criatura. Antes de que pudiera atacar al sacrificio le lanzó una flecha que le atravesó la cabeza. Para su desgracia el monstruo desapareció al morir. Se acercó para asegurarse de que el sacrificio estaba bien. Al mirar a los ojos de aquel la hermosa chica se quedo ensimismado. Esta le miro con sus grises ojos con una expresión de eterno agradecimiento. Los dos se marcharon a un bosque que había cerca de la región. Allí crearon su hogar, el siguió matando a esas criaturas y en aquella zona se atribuyo a los dioses que ningún sacrificio muriera. El "loco" es descendiente de ese hombre y sigue con la misión de su antepasado. Pero hoy no a llegado a tiempo y vuestros corazones servirán de alimento para esta criatura a la que llamaron "demonio".
En ese momento se siento un rugido ensordecedor se oyó cerca haciendo que los cuatro amigos temblaran de miedo. Entonces el chico empezó a reírse a carcajada limpia diciéndoles que todo eso era una historia fantástica que no tenía nada de real, ante lo que los demás se enfadaron sintiéndose entupidos. Entonces todos se fueron de camino a la ciudad y el chico marchó con ellos separado unos metros. Al poco rato de camino cayó un rayo en las cercanías y miró hacía el lugar donde había caído. Al hacerlo vio al cazador de rayos a quien saludo con la mano y el cazador respondió agachando el ala del sombrero con la mano. Entonces cogió una flecha y la lanzó por encima del chico acabando con el demonio que le iba a atacar. El chico continuo caminando viendo como el cazador se alejaba y pensando "aún será verdad que mi hermano esta loco".

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