Era más de media noche, no había estrellas en el cielo, solo una maraña de nubes que separaban el pueblo del resto del mundo, rodeándolo, introduciéndolo en un ambiente terrorífico. Se movía un viento helado que mataba las desprotegidas plantas de los jardines del vecindario y que poco a poco se introducía por la ventana de la casa más aislada del pueblo. Era una construcción antigua, la valla estaba medio derrumbada, al igual que la parte lateral derecha de la casa.
Hacia años que nadie vivía en ella, lo cierto es que en el año 2103 los pequeños pueblos montañeses como esos era casi inexistente, pero ese era uno de los últimos, un lugar habitado por familias dedicadas al arte, de todo tipo. Una de las familias que Vivian allí eran los Hernández. El señor Juan Hernández era un escritor, hacia diez años que se fue a vivir allí ,con su mujer y su hija pequeña, atraído por la paz y los paisajes que le ofrecían aquella zona, montañas pobladas de bosques en sus pies y áridas y afiladas rocas que se extendían hacia las heladas cumbres, todos los meses vestidas de un blanco deslumbrante a la luz del sol, los pocos días que por allí asomaba.
Juan había escrito tres grandes novelas desde que vivía allí, todas ambientadas en una zona rural del siglo XVIII, donde unos extraños seres que habitaban los bosques colindantes acababan con la vida d los pueblerinos, hasta que, como en toda historia de ese estilo, encontraban la manera de expulsarlos y traer paz durante uno años.
Unas semanas atrás un anciano del lugar y buen amigo de la familia le contó la historia de lasa casa en ruinas. A finales del siglo XX llegó al lugar un joven de unos 25 años que quería llevar una vida alejada de la ciudad y sus problemas. Dicen que utilizo la parte de atrás para plantar verduras y poner un corral con lo que se alimentaba. No tenia problemas con nadie puesto que era muy reservado y nunca recibía visitas, pero cuando llevaba allí cinco años llegaron al pueblo una pareja joven que se dirigía a su casa. Eran las 4 de la mañana cunado se escucharon dos tiros en aquella casa, seguidos de un chillido aterrador que hacia helar la sangre, aquellos que lo escucharon dijeron que no era un chillido humano, pero como siempre las historias se vuelven más fantásticas con el tiempo, esa era la razón por la cual Juan escribía historias de hacia siglos. Poco después de ese chillido se inició un incendio en la casa, que acabo derrumbando la parte derecha de la construcción. Cunado consiguieron apagarlo dicen que no se encontró rastro alguno del joven ni de sus visitantes, pero ambos coches seguían allí.
Ahora en ese ambiente de novela Juan se encontraba delante de la casa, dispuesto a entrar en ella con la intención de utilizar aquel joven como personaje de su nueva novela, persona reniega del ser humano, viajando a un pueblo alejado de la civilización donde utiliza animales criados por él para matar su alma convirtiéndose en algo distinto.
Al entrar en la casa puedo oler el olor a quemado, había una montaña de polvo acumulado a través de mas de cien años ya que nadie del pueblo se atrevía a entrar, atemorizados por la superstición de que el espíritu del joven seguía allí. No se podía ir a la derecha, por lo que se dirigió hacia la izquierda. Al abrir la puerta se encontró con una biblioteca. Había una gran cantidad de libros en las estanterías y tirados por el suelo, pero al mirar hacia la mesa central vio un libro y unas hojas. Al abrir el libro se percató de que se trataba de un diario, concretamente del diario del joven.
Tras leerlo pudo entender que fue lo que condujo al desastre ocurrido a final del siglo XX. Aquel joven se creía traicionado por sus dos amigos, un chico y una chica. Él estaba enamorado de su amiga, pero ella del otro chico. Un día el joven los vio juntos y cogidos de la mano mientras el fue a coger unas bebidas, con lo que decidió irse lejos de la ciudad. La pareja fue a verle para invitarle a la boda, ante lo que él escribió lo que pensaba hacer, por la noche los mataría a los dos, prendiendo después fuego a la casa para que el alma de la mujer que amó fuera a un buen lugar mientras que la suya seria castigada por el crimen cometido.
Acto seguido cogió las hojas y empezó a leerlas. Era una historia. La historia empezaba “Era más de media noche, no había estrellas en el cielo, solo una maraña de nubes que separaban el pueblo del resto del mundo …”.
Desesperado por la idea que su vida no fuera más que la ultima invención de un desequilibrado mental Juan salió de la biblioteca. Se dirigió a su casa donde cogió un cuchillo con el que mató a su familia, prendiendo fuego a la casa para que sus almas fueran a un buen lugar y la suya fuera castigada por el crimen cometido.
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