"Un sueño" pensó al ver donde se encontraba. No había nada, una inmensidad informe e incolora, solo rota por una puerta iluminada por un rayo de luz blanco procedente de ningun lado. No podía apartar la mirada de aquella puerta, había algo en ella que le llamaba sin voz. Era extraño, no era más que una puerta como cualquier otra, solo diferenciada por las letras marcadas en su parte superior, LVED.
Se acercó a ella, aquella llamada retumbaba en su mente, tenía que ver que había al otro lado. Cogió el pomo e intentó girarlo, nada, no pudo. Dio una vuelta a su alrededor, no era más que una puerta colocada en ninguna parte, no podía llevar a ningun lugar. Llevaba largo rato sentado delante de ella, esperenando que sucediera algo que explicara aquello, aunque nada sucedía. Más tarde un chico llegó caminando dese atrás, un chico sin rostro, se acercó a la puerta sin vacilar, agarró el pomo y esta se abrió, el chico cruzó y no apareció al otro lado.
Entonces intentó abrirla de nuevo, nada. Poco a poco la gente iba llegando, cruzando la puerta sin problemas, parecía que estaba negada para él. Una risa empezó a sonar en su cabeza, miró en todas direcciones, pero a nadie vio, solo estaban él y la puerta. La miró fijamente, era una puerta pero aún sin rostro, él lo veía, sentía como se regodeaba al verlo sentado frente a ella. "La vida esta detrás" le dijo "tu vida es mía, tu no pasarás" y su sonora carcajado continuó sonando, incansable.
Noche tras noche se sentaba frente aquella puerta, viendo pasar gente sin rostro, sabiendo que esperaba tras ella, notando sobre su espalda el paso del tiempo, la carga de las ilusiones frustradas.
Se acercó a ella, aquella llamada retumbaba en su mente, tenía que ver que había al otro lado. Cogió el pomo e intentó girarlo, nada, no pudo. Dio una vuelta a su alrededor, no era más que una puerta colocada en ninguna parte, no podía llevar a ningun lugar. Llevaba largo rato sentado delante de ella, esperenando que sucediera algo que explicara aquello, aunque nada sucedía. Más tarde un chico llegó caminando dese atrás, un chico sin rostro, se acercó a la puerta sin vacilar, agarró el pomo y esta se abrió, el chico cruzó y no apareció al otro lado.
Entonces intentó abrirla de nuevo, nada. Poco a poco la gente iba llegando, cruzando la puerta sin problemas, parecía que estaba negada para él. Una risa empezó a sonar en su cabeza, miró en todas direcciones, pero a nadie vio, solo estaban él y la puerta. La miró fijamente, era una puerta pero aún sin rostro, él lo veía, sentía como se regodeaba al verlo sentado frente a ella. "La vida esta detrás" le dijo "tu vida es mía, tu no pasarás" y su sonora carcajado continuó sonando, incansable.
Noche tras noche se sentaba frente aquella puerta, viendo pasar gente sin rostro, sabiendo que esperaba tras ella, notando sobre su espalda el paso del tiempo, la carga de las ilusiones frustradas.
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