Entre los labios de corteza unos dientes afilados amenazaban al viajero que se hallaba arrodillado preso de una gran desesperación, había llegado allí donde quería ir después de un largo viaje en el que había tenido que recurrir a toda su voluntad para no abandonar, y ahora debía esperar a que aquel ser que tenía delante dejara de sonreír y le diera la respuesta. Pero el hombre árbol llevaba un rato quieto, con esa penetrante y verde mirada clavada en él, sin perder la inquietante sonrisa, y no había respuesta a su pregunta. Al poco rato se movió para introducir su mano en el río de las almas alterando su continuo movimiento, sacando una de aquellas estelas luminosas, aunque la que se encontraba en su mano había perdido el brillo, era una estela negra y sin pensárselo dos veces abrió la boca y la engulló.
- Deberíais probarlas – dijo el ser – no hay nada tan sabroso como un alma corrompida.
- ¿Os agrada tenerme aquí delante? – preguntó furioso el viajero – Si no me respondéis acabare con mi vida, así me podréis observar eternamente en ese río.
Al decir esto el hombre árbol estalló en una sonora carcajada que sonó como un desprendimiento de tierra. Así continuó unos instantes hasta que se detuvo de repente y volvió a centrar su mirada en el hombre que ahora le miraba con temor, los rasgos del hombre árbol ya no parecían amigables, toda su piel de corteza se erizó y sus ojos se estrecharon volviéndose dos puntos completamente negros que parecían absorber toda la luz que se les acercaban.
- ¿Qué os hace pensar que acabaríais en este río? – chilló – Pobre mortal, no vengáis a mi morada con exigencias, ¿queréis la maldita respuesta? Pues todo a pasado por que sois un marcado.
Aun preso del miedo el viajero meditó la respuesta que acaba de obtener, pero para su desgracia lo que esperaba que calmara su interior no existía, la respuesta simplemente agitaba más sus pensamientos, aumentando la amargura y la frustración. Aprovechando esos sentimientos sacó valor para enfrentarse al ser amenazante que tenía delante lanzándole uno de sus cuchillos. Este se clavó en el brazo derecho del hombre árbol, que no pudo evitarlo por lo inesperado de la acción, provocándole una gran furia.
- Estupido humano – vociferó – esto os costará el alma de vuestra mujer e hijo.
- ¡No os lo permitiré! – enfrentó el viajero – No importará que ser seáis, si os atrevéis a sacar sus almas de ese río no viviréis para hacer nada más.
- Cuanto valor, es una lastima que no sirva de nada – dijo el guardián a medida que su faz tomaba el aspecto inicial – ya tenéis lo que queríais, ahora marchaos.
- No – dijo el hombre – he venido aquí ha entender, no podéis decirme que soy un marcado y no explicaros.
- Interesante – dijo el hombre árbol de nuevo con una sonrisa – sois realmente excepcional, bien, puede que el creador no este pendiente de todos eternamente, pero siempre hay gente como tú, los marcados, fijos en su visión, condenados a ver cuanto podéis aguantar, ya que estáis destinados a algo grande.
- Entiendo.
Ahora entendía a que se debían los sucesos acaecidos a su alrededor durante toda su vida, ahora tenía su respuesta, aquello que necesitaba para poder desaparecer en calma, solo que de nuevo la respuesta no había traído calma, nuevamente la ira se apoderó de él y cogió otro de sus cuchillos.
- Pues decidle a la gran ramera que ha perdido el tiempo con esta marca.
Dicho esto alzó el cuchillo deslizándolo de un lado a otro del cuello tiñendo de púrpura el río ante la sorpresa del hombre árbol.
2 comentarios:
la mare de deu! Ja em vaix sorpendre cuan em vas dir que hi havia segona part i ja la volia llegir, i ... diooos , es impressionant!
que vols que et digui tiu, soc un puto geni
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