Con el tiempo y noches de insomnio y reflexión he llegado a entender que hay algo más triste que ser pesimista, negativo o realista. Con cualquiera de esas formas de pensamiento verso a la existencia puedes caer en el engaño de la decepción, que en cierta forma tiene su parte buena en su inmensidad negativa, en rodas ellas hay, en mayor o menor medida, esperanza. En cambio, si en tu interior decides huir de la decepción, la frustración y desesperación que conlleva, acabas no esperando.
Pero si en tu existencia no esperas nada, tampoco haras ni conseguiras nada, te dedicaras a vivir día a día, esperando que llegue ese momento en que no habrá un mañana. Es cierto que de esa manera no habrá lugar a la decepción, pero si cuando te sumes en desesperación, en frustración, te preguntas que estas haciendo aquí, si realmente importas lo más minimamente como para afectar en mayor o menor medida a la historia, si realmente eres alguien, como puedes vivir sin el más minimo aliciente de demostrar, aunque sea a ti mismo que si tienes un lugar en el mundo, que aunque no haya nada que rija los destinos ni el momento en que alguien exista, puedes aprovechar esa oportunidad de existir para hacer algo.
En definitiva, si no puedes esperar nada que haga más llevadero el tiempo que pasearas por estos parajes terrenales, no hay forma más triste de vivir.
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