jueves, 5 de febrero de 2009

El hombre espejo

La ficticia calma que ocupaba su interior se vio rota en un pequeño instante, ”vas a perder la, a no, que no puedes”. Con una broma de un amigo el mar mental estalló en un huracán, azotando con fuerza en la prisión de las penas ahogadas, destrozando los muros que las contenían y derramandolas por doquier. La pena se alimentó y creció absorbiendo los pequeños restos que quedaban de los buenos momentos, transformándose en una bestía interior que rugía por salir.

Continuó con su vida sintiendo al animal en su interior, luchando por mantener el control de su cuerpo, pero desgraciadamente, el ser encontró un lugar donde su huésped no podía atarlo. Un sabado empezó todo, mientras caminaba smido en sus pensamientos de camino a casa fue abordado por un grupo de seis personas, le rodearon y empezaron las intimidaciones. Las cosas se fueron calentando y llegó la lluvia de golpes, el joven se defendió todo lo que pudo, pero le superaban en numero y poco pudo hacer, no sacó nada salvo una nariz rota, cosa que aumento la intensidad de los golpes que cubrían su cuerpo y cayó herido al suelo.

( ¿piensas permitir esto? Dejame acabarlo ahora mismo, ya no puedes retenerme mucho más, acabemos con esta escoria)

La cavernosa voz que le había hablado desde su interior llevaba razón, sabía que no tenía fuerzas, y mas aun no tenía alicientes ni ganas para dejar que aquello continuara consumiendole. Levantó la mirada y vio su reflejo en el aparador de una tienda, se miró a si mismo a los ojos y dijo “adelante”. En ese momento vio como el reflejo de sus ojos se volvía naranja intenso, su dolor empezó a arder en aquel punto y mientras aquellos estupidos se acercaban a él su reflejo se levantó. Tirado allí delante del cristal vio como su reflejo tomaba vida propia y tras levantarse se dirigía a uno de los atacantes, de su mano reflejada crecieron unas uñas brillantes como el acero y atravesaron el pecho de uno de los seis. No necesitó volver la mirada para saber que en ese mismo instante aquel a quien pertenecia el reflejo acaba de caer muerto con un agujero sangrante en el pecho. Poco a poco fueron cayendo los demás, desmembrados algunos, dejando que se desangraran, y fulminados otros. Cuando vio que su reflejo iba a matar al ultimo le dijo “No, espera, hazle sufrir, matalo lentamente”. La bestia le miró sonriendo y asintió. Durante un largo rato se ensaño con el ultimo desgraciado, hasta que el dolor y las heridas acabaron con él.

Esa noche, rodeado de aquella masacre, en aquella sangría, nació la leyenda del hombre espejo.

2 comentarios:

himiko dijo...

no se que comentarte... nomes que anims i bueno ja et vaig dir el que creia ^^

Javi dijo...

gracies pels anims pero el que no pot ser no pot ser