lunes, 22 de diciembre de 2008

Chasquido

ESWN: Bueno, ya en buenas condiciones fisicas y mentales, me dispongo a seguir con las tristemente idiotas historias sentimentales que salen de mi estupida cabeza, aunque siendo sincero esta historia no me gusta no me gustaba nada, creia que no era lo que buscaba explicar, ahora he visto que me aquivocaba, aqui teneis, perded el tiempo a gusto.

- … dios os vendiga a todos – concluyo Juan, recibiendo acto seguido una servilleta en toda la cara de alguno de los presentes, como manera especial de subrayar un gran chiste.

Juan volvio a sentarse antes de que las risas se extinguieran por completo y la velada siguió adelante con normalidad. Poco a poco los invitados se fueron retirando hasta que al final solo quedaron los anfitriones y tres amigos.

- Quien me iba a decir a mi que llegaria a ser padre – dijo Juan

- ¿Sabiendo que condondes compras? Cualquiera – contesto verónica haciendo girar los ojos sarcásticamente

- Ja ja ja – fue la unica reaccion del anfitrion

La noche fue envejeciendo entre conversaciones poco prufandas y largos tragos de alcohol, haciendo que poco a poco los presentes fueran cayendo dormidos presas de una bruma invisible. Cuando la luna murio en el cielo solo Juan y Roberto estaban despiertos, llevaban bastante rato sin abrir la boca cuando Roberto se levanto y salio al pequeño balcon. Mientras encendia un cigarrillo Juan salio a su encuentro y se quedo observando la red de luz que cubria la ciudad.

- Deberias dejar eso de una puta vez – dijo

- Lo se – respondio Roberto – Pero la vida es corta, esto no la ara variar mucho.

- Dejate de gilipoyeces, la vida no es tan corta, joder tio parece que ha pasado una eternidad desde que nos conocimos y solo son 15 años.

- Eso es cierto, y ahora que lo pienso, no has cambiado tanto.

- No me jodas macho – rio Juan – tio ¿te acuerdas de cómo estabamos hace cinco años?

- Vaya si me acuerdo.

- Pues eso tio, deja ya esa mierda y centra la cabeza de una vez, tienes la fijación alli durmiendo, no os entiendo.

- Yo tampoco amigo.

- En fin, yo me retiro que la enfermedad del sueño me a infectado.

- A descansar papa.

- Que te den.

Cuando Juan se retiro Roberto se quedo alli inmerso en sus pensamientos y poco a poco, se fue alejando de la realidad para cruzar el umbral del tiempo mental.

Sentados en el lugar de siempre Roberto, Juan y Verónica discutian amistosamente sobre estilos musicales mientras disfrutaban de sus vevidas después de una semana laboral concluida, a sus 20 años aun no tenian la ataduras de la vida adulta y podian permitirse esos pequeños lujos. Con el tiempo habian cogido esa costumbre y se reunian alli para hablar de lo sucedido en la semana y alguna vez exponer sus problemas en busca de un consejo amigo.

Como siempre ocurre el tiempo corre y llego la hora de irse. Al salir a la calle y despedirse entre risas Roberto miro atrás y vio a Juan con el movil en la mano, reflejando su luz en la cara, pero alli ya no estaba la mascara de felicidad, en su lugar un profundo pesar aplomova cada rasgo de su amigo.

Al dia siguiente se reunieron con todos sus amigos para hacer la ruta del pueblo, visitando locales y bebiendo. Ya bien entrada la noche Roberto, después de varias cervezas, tubo el valor de preguntarle a Juan que es lo que le pasaba, sabiendo que nadie mas escucharia lo que tenia que decir. Aunque al principio no consiguió nada, Juan acabo explicandole a su amigo la razon de su pesar. Los efectos del alcohol parecieron desaparecer de repente de la cabeza de Roberto y, después de esperar mucho tiempo a que todo se arreglase solo, decidio que era hora de darle un empujon al destino.

- No te preocupes – dijo – ya veras como dentro de nada las cosas se solucionan.

- Como me gustaria creerte – contesto Juan – pero el mundo no es justo.

- Por eso estoy aquí.

- ¿Qué coño dic…

Antes de que Juan pudiera terminar su pregunta Roberto chasqueo los dedos y todo se volvio blanco. En medio de toda esa blancura una infinidad de hilos plateados se alzaban ante el, solo tubo que buscar aquellos que queria y todo aquello que deseaba cambiar estubo hecho.

Al dia siguiente se encontraron delante del ordenador y Juan acusaba una buena resaca, no recordaba gran cosa de la noche anterior, a lo que Roberto respodio con que deberia beber menos. Los dias pasaron y en poco tiempo una sonrisa de verdad aparecio en el rostro de Juan, al parecer sus preocupaciones en los estudios eran solo una muestra de estrés, ya que los resultados decian todo lo contrario y, con respecto a sus otros problemas, no podia decir mas que a un clavo solo lo saca otro.

Seis meses después volvian a estar sentados en el banco de siempre, discutiendo sobre todo lo que les ocurria semanalmente cuando la conversación se desvio a como puden cambiar las cosas.

- No es raro – dijo Juan – desde que conoci a Gema y empece a aprovarlo todo parece que a ti se te hayan torcido en sentido opuesto

- Ves – contesto Roberto.

- Sois polos – sentencio Verónica.

Mas tarde mientras volvian a casa Verónica cambio radicalmente el tema de la conversación con Roberto.

- ¿Te crees que soy tonta? – pregunto – esos cambios no pasan, no naturalmente.

- Puede que si – respondio Roberto.

- No me insultes, yo no podre cambiarlos, pero si puedo verlos.

- Ya lo se.

- Pues explicame porque ahora el tuyo esta deformado y oscuro.

Roberto no dijo nada mas, no necesitaba hacerlo, todo estaba claro.

En ese momento el tiempo volvio a su lugar y, al igual que aquella noche junto a Juan decidio que tenia que hacer. Cogio el paquete de tabaco y lo lanzo lo mas lejos que pudo en un intento de sacar todo el valor del que era capaz, sabiendo que de otra manera las fauces del miedo atravesarian su corazon y no seria capaz de hacer lo que debia.Volvio al interior del hogar y se arrodillo junta a la cama donde dormia Marta.

- Soy un idiota – le susurro – he estado demasiado tiempo esperando, he visto como sufrias y no he hecho nada por ti… Solo por ser un imbecil y creer que si te ayudaba a mi manera te perderia para siempre, cuando no tengo nada que perder, yo no puedo tener nada. Este es mi ultimo don, no estare alli pero se que sera mejor para todos, para ti. Aunque no podras recordarme, me gustaria que no me olbidaras.

Mientras una lagrima recorria su cara Roberto junto los dedos y, en el momento en que llego al rostro de la agraciada con el don, chasqueo los dedos. Entonces, en el lugar que no es un hilo tan oscuro como las entrañas de una roca se partio y no hubo mas destellos.

Un rayo de luz se poso sobre sus ojos y le saco de un profundo sueño. Al abrirlos no recordaba gran cosa de la noche anterior y, en ese momento percibio un ligero peso sobre su pecho. Cuando giro la cabeza vio la mirada mas añorada y con una sonrisa dijo

Hola

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